Tío José el Negro, Habichuela el Viejo y Marina - Manuel Rodríguez
Seguimos empeñados en difundir nuestra creencia de que el flamenco es una
música negra. En esta ocasión ilustramos el final del quinto sábado negro
con una seguiriya.
La seguiriya
La seguiriya es el palo donde se pone de manifiesto todo el dramatismo
que puede encerrar el flamenco.
Es un cante que desciende de los cantes a palo seco (sin acompañamiento),
como son las tonás, martinetes, carceleras o deblás.
En el tema que escuchamos podemos descubrir las lamentaciones, las plegarias,
el estado de ánimo del cantaor ante, en este caso, el recuerdo de la muerte de su madre.
Es un lamento que, a mi parecer, viene de lejos, del sentimiento antiguo de los
hombres y mujeres de la Baja Andalucía.
El cantaor que escuchamos se llamaba Tío José el Negro, no fue un cantaor
profesional, nació en el Puerto de Santa María donde vivió toda su vida.
Tenía 87 años cuando grabó esta seguiriya en 1992.
Antonio Jero le acompaña a la guitarra.
En la fotografía que ilustra este cante aparece Habichuela el Viejo (abuelo de Juan,
Pepe y Luis Habichuela) quien con el acompañamiento a la guitarra de su hija Marina Habichuela
actuaba en las tabernas y ferias de Granada, a cambio de la voluntad de los oyentes.
Salida