Salida

Eugenio Fuentes
(Fotografía: Modesto Galán)
Eugenio Fuentes
Eugenio Fuentes nos hizo pasar una excelente tarde con su visión sobre la novela
de intriga, la novela de detectives, la novela negra y su manera de escribir novela.
También nos habló con pasión sobre su trabajo de escritor y de
sus próximos proyectos.
Lo dicho, una excelente sesión junto a un excelente escritor.
Al final le pedimos un pequeño escrito para ubicarlo en nuestra web y nos envió
Propongo laberinto, una joya.
¡ Que lo disfrutéis !.
Gracias por todo Eugenio.
Propongo laberinto
La Escuela de Escritores ha propuesto a todos los hispanohablantes una original iniciativa:
elegir la palabra más hermosa del idioma castellano. Yo propongo "laberinto".
La propongo porque es una palabra larga, polisílaba, y sin embargo no repite ni una sola
de sus letras.
Porque mantiene un sólido equilibrio en el reparto y colocación de sus vocales débiles y
fuertes, y es hegemónica en consonantes sonoras sin resultar altisonante ni soberbia ni
tramposa.
La propongo porque combinando sus nueve letras puedo extraer de sus entrañas las palabras
ola, tilo, trino, brote, rabel, riel, nieto, trineo, ratón, tiro, litro, Abel, trébol,
trola, bote, nieto, noria, bien, labio, tierno, libre, letra, libro.
La propongo porque la boca, al pronunciarla, se va abriendo y cerrando en un doble zigzag
que anuncia su significado.
La propongo porque alguna vez todos hemos vivido dentro de ella.
La propongo porque nunca la imagino en blanco y negro, porque siempre llena mi pupila de
colores: el tierno azul del Mediterráneo, el amarillo del sol de Creta, el verde astuto de
los pinos, los duros grises de las piedras, el rojo y negro de las pesadillas.
La propongo porque nació en Grecia y, por eso, es una antepasada en línea directa de mi
alma occidental, de los valores que la nutren y de las carencias o excesos que la atormentan.
La propongo porque comienza con una sílaba que es una invitación a entrar en su sentido,
que exige abrir la boca como si uno sonriera al dar la bienvenida.
Pero enseguida la "b" cierra a nuestras espaldas la puerta de los labios, de
modo que ya no podemos salir de su recinto y sólo nos queda continuar hacia adelante
buscando un salvoconducto que nos guíe.
Su tercera sílaba parece empujarnos, con la resonancia de la "n", hacia una
oscuridad nasal por donde avanzamos con la esperanza de encontrar pronto la salida.
En cambio, de pronto está allí el rotundo martillazo de la "to" cerrando el
laberinto para demostrarnos que las palabras son como es la vida: un camino lleno de
recovecos y encrucijadas por el que vagamos perdidos tras una clave que nos conduzca
hacia la luz.
A nuestras espaldas ya intuimos los bufidos, la maligna respiración del minotauro que
viene a embestirnos mientras buscamos desesperadamente el hilo del amor que pueda salvarnos.
© Eugenio Fuentes.

Eugenio Fuentes nació en Montehermoso (Cáceres) en 1958.
Es autor de un volumen de cuentos, Vías muertas (1997), de las novelas
Las batallas de Breda (1990), El nacimiento de Cupido
(Premio Internacional de Novela Ciudad de San Fernando Luis Berenguer, 1993),
Tantas mentiras (Premio de Novela Extremadura a la Creación,
José Antonio Gabriel y Galán, 1997), El interior del bosque
(Premio Alba / Prensa Canaria, 1999) y Venas de nieve (2005) y del
libro de ensayos literarios, La mitad de occidente (2003).

Pero Fuentes ha logrado con éxito que se le sitúe entre los narradores
españoles de novela negra con proyección en el extranjero (ha sido traducido
en cinco países) gracias a su detective privado Ricardo Cupido, protagonista de una
serie de novelas: El interior del bosque (1999),
La sangre de los ángeles (2001), Las manos del pianista
(2003) y Cuerpo a Cuerpo (2007), narrada con pulso maestro, confirma a
Fuentes como uno de nuestros mejores novelistas policíacos.

Salida