El sueño eterno

Salida

Bebiendo en el cine negro

Beber es un vicio.
Pues brindaré a la salud de ese vicio.
["La jungla de asfalto"]

El alcohol forma parte de la mitología del cine negro como los cigarrillos, los sombreros de fieltro, los revólveres o los vestidos femeninos de satén bien ceñidos.
Ni siquiera los mejores directores de la historia del cine han sido capaces de imaginar un film noir habitado por personajes abstemios.
Para ilustrar esta estrecha y cálida relación entre los aguardientes y el cine negro he elegido los tres alcoholes que más aparecen en este cine, ejemplificándolos con respectivas escenas de películas.

Whisky

Una de las bebidas más presente es el whisky ya sea servido solo, doble o con agua.
Esto es debido a que este aguardiente parece inventado a propósito para estos personajes que se nos presentan como bebedores de largas distancias y paladar forrado de acero que, con esta forma de beber, proclaman su condición de lobos solitarios.

En "El sueño eterno" de Howard Hawks, Humphrey Bogart interpreta al detective Philip Marlowe creado por Raymond Chandler.
Estando en una librería saca una petaca de whisky, comentando irónicamente que es casualidad que la lleve.
Luego, para impresionar a la bella librera, hace un juego de palabras diciendo que prefiere mojarse dentro con un trago que fuera, donde acaba de empezar a llover.

Cócteles de ginebra

Si el whisky es la copa de los machos solitarios, las bebidas asociadas a la vida social y a la seducción son los cócteles de ginebra, los cuales se sirven en clubs llenos de chicas monas, humo y música.

Entre estos combinados la joya de la corona es el dry martini sobre el que tanta literatura etílica y de la otra se ha escrito.
Posiblemente se trata de la quintaesencia de la sofisticación esta combinación de ginebra con un suspiro de vermut.
En el noir filmado se podría recordar la escena de "Perdición" en la que Edward G. Robinson invita a Fred Mac Murray a un martini y cuando éste rechaza la invitación, añade para tentarle que incluirá dos aceitunas, traicionando de esa manera el mecanismo de precisión que siempre debe ser un cóctel.

Otro cóctel que se bebe en estas producciones es el gin fizz, en el que la soda y la coctelera suavizan la ginebra y el limón.
Para este caso se puede recordar "Callejón sin salida" en la que Lizabeth Scott pide un gin fizz diciéndole al barman que nadie los prepara como él.
Se le acerca Bogart para darle fuego y decirle que es una cenicienta con la garganta seca.
Mientras, el espectador comprende que el protagonista ha caído irremisiblemente en sus redes y que, por muy lejos que se vaya, siempre seguirá oliendo el perfume de jazmín de esa rubia peligrosa.

Champán

Otro alcohol que se puede asociar con el cine negro es el champán.
En efecto, una copa de este espumoso en la mano forma parte de la iconografía del personaje de la femme fatale como el vestido de satén negro y ajustado, la cabellera desordenada y el cigarrillo con el que pedir fuego para que el hombre pique el anzuelo.
En estos casos elegir la bebida francesa quizás sea otra forma de someter al hombre, obligándole a pagar la bebida más cara

En "Harper investigador privado" de Jack Smight, Paul Newman interpreta al detective del título, que invita a champán a una fondona vampiresa interpretada por Shelley Winter que pide además caviar como para confirmar que se trata de una estrategia de dominación.

Para concluir este repaso se podría afirmar que, al margen de la bebida elegida, lo que los personajes del cine negro buscan en el alcohol es una revelación.
Así los más afortunados, en un momento de lucidez alcohólica, comprenden que no se han traicionado, que han sido fieles a sí mismos y que al final, con la copa de la vida apurada, quizás sea lo único que tenga importancia.
Y es que, tras renunciar a cambiar el mundo, la única tarea heroica que resta es poder dormir con la conciencia tranquila.
Mientras, afuera la ciudad se oscurece y se distorsiona inventando rincones para que se cometan nuevos crímenes.

© Luis Gállego

El Ministerio de Sanidad (que no los directores de cine negro ni el autor de este texto) recomiendan un consumo moderado de alcohol.

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